Que el N900 es un grandísimo teléfono no hay ninguna duda, tanto en tamaño como en prestaciones. Que el conjunto de todas estas prestaciones son casi imposible de encontrar en otro dispositivo móvil es también cierto, lo que enorgullecería a  cualquier compañía de móviles encumbrándolo hacia su tope de gama. Sin embargo, Nokia no parece haber adoptado esta conducta relegando a Maemo, y a su flamante N900, a la categoría de segundón, tras otros modelos, como el N97 mini con Symbian, menos adelantados tecnológicamente. Entonces, ¿por qué tanto esfuerzo desarrollando un móvil casi insuperable si luego no te encargas de promocionar sus bondades?

Apenas ha aparecido publicidad del Nokia N900, aparte de la lanzada por los propios “geeks”, que nos hemos hecho propagadores de la potencia del nuevo Maemo. La compañía ha retrasado continuamente el lanzamiento sin preocuparse de informar a sus futuros propietarios. El esfuerzo de Nokia se ha centrado en ampliar la potencia de Symbian cuando está claro que ha quedado obsoleto y disponen de  un software, Maemo 5, más potente, versátil y práctico que cualquier otro instalado en un móvil de serie N. Incluso mejor que otros Sistemas Operativos Móviles. Entonces, ¿por qué no dedicar el esfuerzo a desarrollar Maemo y darlo a conocer al público general? Está bien, todas las compañías tienen sus planes de negocio y quizá a Nokia no le sale rentable abandonar tan pronto Symbian. Pero tampoco resulta lógico que dispongan de un digno sucesor y ése sólo avance gracias al esfuerzo de los desarrolladores que sostienen el proyecto. ¿Qué serìa de Maemo si no fuera Open Source?

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